Viñetas políticas

En estos días me registré en una página de humoristas gráficos, para la fecha son 200 caricaturistas que comparten sus trabajos a través de un portal que también tiene salida por twitter. En este website predomina mucho la caricatura política. (mi perfil)

Muchas veces me he preguntado si yo sería feliz o productivo lanzándome a la caricatura política o  de noticiero. Por ahora voy a darle un chance a eso y a experimentar.

La primera viñeta es el ex presidente mexicano Vicente Fox en una entrevista que realizó en estos días para CNN en Español.

Diario de un dibujante será constante con sus temáticas de corte reflexivo, psicológico o filosófico. Una vez a la semana haré un post que contenga las viñetas del género noticioso y asuntos políticos (de haber, porque -como les dije antes- es solamente un experimento; a ver cómo me siento)

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El viejo extraterrestre

viejo extraterrestre

Fue entonces, en medio de todo ese caos, que es el metro …

(caos por dentro al ser testigo de mis pensamientos y caos por fuera al observar esa maraña viviente, amasijo de rostros y colores apiñados por la angustia. Pero divago, retomo la idea)

Fue entonces cuando vi esa imagen de paz, en la que mis ojos y mi alma obtuvieron un breve descanso.

Era un viejo: fuerte, distinguido, tierno, silente, solo, con sus pantalones de jean, su morral de colegio, una camisa de cuadros rojos y blancos, sus zapatos de goma, su bastón ancestral de verde, dorado y madera, su rostro experto y su mirada azul que no apartaba de un libro que parecía sobreviviente a una tempestad. Quizás el viejo y libro tenían la misma edad.

Atrapado por un encantamiento no aparté mi atención de él; sentí que desencajaba con toda la escena: viejo extraterrestre ¿Qué haces aquí en el subterráneo con tu insultante calma? En esta calamidad de país ¿A quién se le ocurre irradiar tranquilidad y sabiduría, desde Plaza Venezuela hasta la estación Altamira?

Y luego sucedió que giré sobre mis talones y observé en la ventana del vagón mi propio reflejo al lado del viejo, mi corazón se detuvo. ¿Será que podré adquirir sabiduría suficiente en lo que me queda de vida para convertirme en un portador de tanta serenidad?

El metro se detuvo y el viejo -para mi sorpresa- se levantó casi sin ningún esfuerzo; entonces, salió hacía anden con la gracia y la agilidad de un adolescente (fue cuando descubrí que tenía el bastón de adorno)

Desapareció entre la gente, me sentí doblemente huérfano: Huérfano de calma, huérfano de propósito.