La luna no está hecha de queso

el osito y la luna

La luna no está hecha de queso, en algún momento sí lo estuvo, hace muchísimos años. Pero aconteció que, un día cualquiera, a la luna le empezó a picar mucho la nariz y la pobre no tenía manos para rascarse, entonces solicitó la ayuda del mundo de los dulces (reino que es muy cercano al cielo)

Al llamado de auxilio respondió el sagrado oso de chocolate, quien montado en una nube de algodón de azúcar, acudió al rescate de la perturbada luna, pero ninguno de los dos midió el impacto de ese encuentro.

No pudo evitarse; la magia del oso transformó a la luna en una enorme galleta cubierta de chocolate blanco y así se quedó.

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